¿Hola? ¿Sos vos? ¡¡Que emoción!! ¡Al fin te conozco! Uff ¿dónde quedaron mis modales? Permitime presentarme, yo soy... ¡una carta! Dejame contarte un par de cosillas de mí..
Primero, debo advertirte que no soy una carta cualquiera; y no me sorprendería que así lo pienses, ya que no tengo muchos colores, mi tinta es muy común, como mi papel. Parezco, en síntesis, una carta cualquiera (honestamente no soy una carta muy coqueta). Pero hay algo que nadie sabe... guardo un secretito. Me dijeron que la mayoría de la cartas son pensadas y escritas en algunas horas, un par de días como mucho. Pero yo, yo soy diferente.
Mi concepción y mi nacimiento fueron muy largos, tardó meses; ¡sí, meses! Mi alimento fue muy peculiar, no me dieron mucho amor, ni tristeza o bronca; me alimentaron con pensamiento, con maduración, reflexión y sí, por qué negarlo, con un poquito de melancolía..
Hay un secreto más, que me dijeron que no debo contarte, pero me parece muy injusto que no lo supieras. Mariano me habló mucho de vos, me contó un sinfín de historias que yo escuché atentamente. Una tarde me confesó que te extrañaba, lo cual me pareció bastante comprensible, pero me dijo muchas cosas más. Me dijo que, si bien el te extrañó mucho, como nunca antes, que no se arrepentía, que él había tomado una decisión y que no volvería atrás. Se sentía muy mal, lo noté culpable. Me dijo que lamentaba que su elección te haya causado sufrimiento, que él no buscaba lastimarte de ninguna forma, pero no encontraba otra manera de salir adelante. Me confesó que no quería volver con vos, a pesar del dolor que le causaba saber que no tenía mas opciones que dejarte; que era necesario.
Me contó también que se alegró mucho cuando habló con vos el otro día (él no quiso confesarlo, pero estoy muy segura de que se sintió muy aliviado al saber que te está yendo muy bien). Con un poquito de recelo me comentó lo extraño que se sintió al enterarse de que estás con El. Una parte suya se angustió mucho, ¡al pobre lo invadió un ejército de recuerdos!; pero su lado optimista le dijo que era lo mejor para vos, que estás en buenas manos. Se sintió un poco mejor.
Me pidió que te diga que aproveches cada segundo con las personas que más querés, que vivas brillando con esa luz, ese brillo que te hace tan especial.
Por último, me dijo que lamenta no poder pagar la deuda que contrajo con vos, que va a estar eternamente agradecido.. y que, por favor, cada vez que te acordés de él, que lo hagas con una sonrisa; ¡eso lo haría muy feliz!
En cuanto a mí, Mariano nunca me explicó bien cuál sería mi destino. Me advirtió, empero, que no debía encariñarme con vos, ya que es muy posible que no me guardes, lo cual me parece comprensible. Supongo que mi Misión, la de comunicarte lo que te conté, está completa (este chico puede ser muy cobarde a veces..), así que no me preocupa que me desechen, ya cumplí mi Destino, y eso me hace muy feliz. ¡Fue un enorme gusto haberte conocido! ¡ Adiós y hasta siempre!